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      ¿Olvidó sus datos?  

“Hace algunos años, mi tío, Pedro Hernández Álvarez, ya fallecido, y que fue director de Operaciones y Divisas del Banco Hispano Americano de Londres, escribió en la década de los 80 del pasado siglo, el artículo que adjunto que, por su originalidad y actualidad, estimo sería conveniente transcribir en nuestro habitual espacio “Aquí, Titulados Mercantiles y Empresariales”

Son palabras de Carlos Hernández Reyes, destacado asesor fiscal,  licenciado en  Administración y Dirección de Empresas y miembro de la junta de gobierno del Colegio Oficial de Titulados Mercantiles y Empresariales de Tenerife(Cotime). Y el citado artículo dice lo que sigue:

“Para que nos entendamos, en este primer encuentro con estos dos términos digamos que si yo compro cerveza en la tienda que está en mi calle, en mi pueblo, en mi país, estoy comprando” onshore”. Pero si cruzo la frontera hasta el comercio del país vecino porque allí el alcohol es más barato porque su sistema impositivo es diferente y beneficioso para mí, estoy comprando “offshore”. Eso no es un crimen.

“Offshore” es un término que no aparece en los diccionarios. La palabra “shore” se refiere a la línea divisoria entre el agua del mar o de un lago y la tierra, debido a que la mayoría de los “centros offshore” están situados en islas. El desarrollo en los últimos años de este mundo paralelo, alternativo o / y complementario ha sido gigantesco y en relación directa al incremento de la presión fiscal en los países desarrollados. Se habla de que la mitad del dinero del mundo está “offshore”.

¿Sabían ustedes que nuestros emigrantes a Venezuela y a Alemania y otros países europeos tenían sus ahorros “offshore”?. Estoy seguro de que ni ellos mismos caían en la cuenta. Mantenían sus depósitos en España, generalmente no en pesetas sino en divisas, mientras residían en el país en el que trabajaban;  por un lado porque pensaban volver un día a casa, pero también porque por ser ellos no residentes en nuestro país recibían la totalidad de los intereses sin descuento de impuestos. ¿Se le ocurre pensar a alguien que eran por ello criminales?.

Cuando en el año 1979 el banco para el que trabajaba me envío a la City, a su filial inglesa de Londres,  para el abono de mi nómina,  me abrieron mi cuenta en un banco inglés de la isla de Jersey, jurisdicción “offshore”  y más claramente , un paraíso fiscal.  Fue la primera vez que oí hablar de ese tema. Me explicaron que yo tenía la consideración de expatriado (expatriate) y un tratamiento fiscal diferente, ya que por pertenecer a la casa matriz de un entidad extranjera que había creado muchos puestos de trabajo para ciudadanos ingleses, se me concedía una bonificación  importante en mi declaración de la renta en el Reino Unido que entonces era mi lugar de residencia.

Siempre habrá dinero” offshore” , mientras exista comercio internacional, movimiento de capitales y finanzas internacionales. Mientras el dinero va de un país a otro por tales motivos, parte de estos fondos y especialmente los beneficios pasan por una entidad financiera de los “centros offshore” / paraísos fiscales, y parte de estos importes se quedan  en forma de comisiones, de primas, de extras, o bien porque directamente se dirijan a beneficiarios “offshore”.

El  punto sobre el que gira la base teórica de toda la doctrina del dinero” offshore” , de las zonas de baja fiscalidad, de los paraísos fiscales y sus instrumentos, es el principio de la “obligación personal de contribuir”, es decir cada persona debe declarar en el país que reside todos sus ingresos en todo el mundo independientemente del país donde se originen.

El dinero offshore tiene tres orígenes: a).-de origen normal; b).-de origen fiscal y c).-de origen criminal.

Es de origen normal cuando   nos podemos encontrar enseguida  con cualquier persona que por motivos de trabajo es enviada a otro país, donde reside temporalmente y a quien su empresa abona sus honorarios en una cuenta de una entidad de un paraíso fiscal. Ese dinero, naturalmente, es de origen normal.

Asimismo supongamos que alguien, persona física o jurídica, por motivos de confianza, de eficiencia de un equipo asesor de inversiones, ahora obligatoriamente intermediarios cualificados “qualified intermediaries” u otros motivos de tipo técnico o profesional, pone sus ahorros en un banco de un paraíso fiscal, pero incluyendo estas inversiones y sus ganancias en su declaración anual de impuestos ante las autoridades del país donde reside. Recuerden la cifra gigantesca en fondos de inversión” offshore” que citamos al principio del capítulo, cuyo motivo puede ser únicamente la búsqueda de una mejor rentabilidad. Este es un tipo de dinero “offshore” de origen totalmente normal.

Es de origen fiscal si cualquier sujeto del párrafo anterior aprovecha los ingresos y entradas, para situarlos en un paraíso fiscal pero sin intención de declararlos a Hacienda, el origen del dinero mantenido en una institución “offshore” pasa a ser de origen fiscal. Tenemos los casos de artistas, deportistas, dealers, brokers, ejecutivos de multinacionales, “High Net Worth Individuals” (HNWIs) las grandes fortunas del planeta, compañías que operan en varios países, “expatriates” para el aparcamiento de sus pensiones y ahorros. Son los casos más típicos, de quienes utilizan el  paraíso fiscal como válvula de escape a la presión impositiva a la que están sometidos.

Es de origen criminal por el anonimato de los depósitos y operaciones en paraísos fiscales, éstos suelen ser los lugares más utilizados por los criminales relacionados con las drogas, mafias y terrorismo, para colocar allí sus fondos, tanto de forma permanente como de paso hacia otros lugares.

Tres son por consiguiente los tipos de delitos que generan y mueven la mayor parte de este dinero negro de origen criminal, :a).-La producción y el tráfico de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, b).-El terrorismo y el tráfico de armas y c).-Las mafias o grupos organizados para el  delito.

Se dice que una de las pesadillas de los capos mafiosos tienen que ver con habitaciones,  almacenes, naves enteras llenas de billetes producto del crimen, y que tienen que blanquear, es decir introducir ese efectivo en cuentas bancarias y alejarlo del lugar en donde se originó. Por eso los grandes delitos que producen beneficios tan gigantescos conllevan consigo tal  inconveniente de no poder librarse fácilmente los criminales del dinero que se convierte en una prueba contundente en su contra. No hay blanqueo de dinero sin intervención de las entidades financieras ya que técnicamente la operación de lavado en sus fases implica el ingreso del efectivo en cuentas bancarias convirtiéndolo por tanto en  dinero bancario; su movimiento, transferencias a lo largo y ancho de meridianos y paralelos del planeta con cambios de nombres de los tenedores de los activos, también llamados muchos collares y mismo perro; alejamiento del lugar de su obtención por causa  criminal y  entrada en la nebulosa de la bondad original del dinero ya con nombres y apellidos y apariencia de decencia; y  reingreso en el sistema financiero muchas veces del mismo lugar de donde salió pero esta vez con traje blanco inocente de primera comunión o virginal.

Por último nos queda añadir que el blanqueo de capitales –“money laundering “ es la introducción en el mercado financiero normalizado del dinero negro de origen normal o de origen criminal generado por tanto de actividades delictivas.

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